La gata de la lonja…

blog de Jessica Bensa

En el aniversario de César Vallejo.

         

         

          Fue el primer libro que leí cuando niña: Los heraldos negros y trilce, me encantaba  recitar sus poemas en las reuniones familiares y alguna vez los recité también  frente a mis compañeros, en el patio del cole San Felipe. Nacido en Santiago de Chuco el 16 de Marzo de 1892, Vallejo fue un poeta que destrozó el lenguaje para poder expresar su dolor y sentimiento creando lo que en literatura peruana se conoce como “vallejismos”. Ha sido calificado como uno de los más grandes poetas universales, escribió entre otros los poemarios Los heraldos negros, Trilce, Poemas humanos (obra póstuma) y España aparta de mí este cádiz, sobre la guerra civil española, que tuvo ocasión de vivir y que lo marcó profundamente.  En 1937 junto con Neruda fundó “el grupo hispanoamericano de ayuda a España”,  el 15 de abril de 1938 murió en París, actualmente descansa en el cementerio de Montparnasse. Aquí algunos de mis  poemas favoritos  y de los que recitaba cuando era niña: 

La cena miserable

Hasta cuando estaremos esperando lo que no se nos debe…. ¡Y en qué recodo estiraremos nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo la cruz que nos alienta no detendrá sus remos.

Hasta cúando la duda nos brindará blasones por haber padecido….

Ya nos hemos sentado mucho a la mesa con la amargura de un niño que a media noche, llora de hambre desvelado…

Y cuándo nos veremos con los demás, al borde  de una mañana eterna, desayunándonos todos.

Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde yo nunca dije que me trajeran.

De codos, todo bañado en llanto repito cabizbajo y vencido: hasta cuando la cena durará.

Hay alguién que ha bebido mucho, y se burla y acerca y aleja de nosotros, como negra cuchara de amarga esencia humana, la tumba

Y menos sabe ese oscuro hasta cuándo la cena durará.

Los heraldos negros 

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

Los dados eternos

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado…
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.

Masa

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

Idilio muerto

Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.
Dónde estarán sus manos que en actitud contrita
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.
Qué será de su falda de franela; de sus
afanes; de su andar;
de su sabor a cañas de mayo del lugar.
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: «Qué frío hay… Jesús!»
y llorará en las tejas un pájaro salvaje.

Piedra negra sobre una piedra blanca.

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…


Abril 15, 2008 - Publicado por Jessica Bensa | Tengo Morriña | | 4 comentarios

4 comentarios »

  1. Que bacan que hables de él.
    Me encantan los poemas de César Vallejo.
    Saludos,

    Estefanía Rodríguez

    comentario por Estefania | Abril 16, 2009 | Responder

  2. muy interesante tolo lo que lei y muy bonito

    comentario por maria ines | Mayo 2, 2009 | Responder

  3. Felicitaciones a la persona que ha sintetizado todas las poesías de Vallejo en sólo seis poemas. Coincido con ello y creo nos muestra siempre a Vallejo tan humano y tan cholo como lo era.Feliciataciones. a Jessica Bensa.
    Atte: Olger Dueñas

    comentario por Olger Dueñas | Septiembre 15, 2009 | Responder

  4. Gracias Estefanía, Maria Inés y Olger. En realidad no pretendía sintetizarlo, es solo mi gusto personal, pero que bueno que coincidamos. Saludos vallejianos!

    comentario por Jbensa | Septiembre 15, 2009 | Responder


Deja un comentario