El Dorado peruano: lo que El País no cuenta en España
Desde que vivo en España, constantemente veo la forma negativa como el periódico El País informa sobre Perú, siempre resaltando lo malo, al punto que parece que rebuscase especialmente en la prensa peruana alguna noticia negativa para colocarla de titular y, curiosamente cuando ocurre algo positivo, no se difunde. El asunto me parece grave porque determinada forma de enfocar las noticias sobre un país, definitivamente influye en la manera como son vistos y tratados sus ciudadanos en el exterior.
En este caso, siguiendo los estereotipos del peruano que promueve este periódico, o somos personas que proceden de un país muy pobre y poco desarrollado, con muy bajas cualificaciones y cultura en general, que venimos a España para no morir de hambre, o en su defecto somos gente de “clase media” (lo que sería positivo en Europa pero casi un delito en América Latina), que de alguna forma maquiavelica impide o está en contra del desarrollo del Estado de Bienestar en nuestro país pero que viene a aprovecharse de la bonanza de España. Y cuando no somos niguna de esas dos cosas, somos misteriosos, exóticos, ancestrales, ahhhh y por supuesto todos somos indios, si eres blanco, negro, chino o nikkei no puedes ser peruano.
Hoy por ejemplo aparece un artículo donde se menciona el crecimieto que experimenta la economía peruana, pero ya desde el titular se presenta bajo un enfoque negativo (Perú crece, pero …). De un lado se reconoce que el crecimiento que venimos experimentano es sólido , no es solo coyuntural ni responde a una burbuja, pero inmediatamente se descalifica dando una información totalmente falsa acerca de la reducción de la pobreza que según este periódico sólo se habría reducido seis décimas entre 2001 y 2007: la cifra real es que ha pasado de 54% a 39,3% en 7 años y que como informa hoy en su portada el diario peruano El Comercio solo en el último año se redujo en 5,2%, con lo que la meta del gobierno actual de dejarla en 30% para el 2011 técnicamente es factible. Es cierto que nos falta mucho camino por recorrer y que sería deseable avanzar más rápido, pero lo justo sería reconocer que a diferencia de otros países de América Latina, los peruanos sí estamos trabajando en ello y que ademas tenemos índices de desigualdad menores que Brasil o México.
Lógicamente los peruanos somos especialmente críticos o por lo menos desconfiados con Alan García porque muchos de nosostros sufrimos su desastroso gobierno durante los ochenta. A ello habría que agregar la persistencia de una buena dosis de falta de cultura política democrática, que se manifiesta en que algunos no han superado el paso de las formas de representación que colapsaron en los 80 (lo que Tanaka denominó el modelo “electoral movimientista”, donde los partidos o peor aún sus líderes carsimáticos buscaban representar orgánicamente a la sociedad (o a las clases y gremios sindicales) y en otros por la resistencia a abandonar el modelo tecnocrático instaurado desde el fujimorismo (y continuado por Paniagua y Toledo) y que de alguna manera, gracias a la persistente falta de una carrera pública y a la falta de institucionalización de los partidos, abrió las puertas del Estado a una serie de profesionales “independientes”.
Ya sea en un caso o en el otro, la forma de gobernar de un partido político como el aprista, distinguiendo y diferenciando las esferas de la sociedad y de la política (tan entremezcladas antes como lo explicaba Touraine), con cuadros propios o en todo caso con un manejo más selectivo y político de los tecnócratas e independientes que incorpora, resulta tremendamente sospechoso, incómodo para algunos e incomprensible para la mayoría.
Estamos tan desacostumbrados a la presencia de partidos políticos que la distancia lógica que existe entre la esfera política y social, los niveles de opacidad frente a la sociedad y de disciplina interna que envuelven a toda agrupación política medianamente sólida, las dinámicas de pacto y negociación propias de toda democracia, especialmente cuando el partido gobernante no logra alcanzar una mayoría de gobierno en un contexto de institucionalidad aún frágil, son incomprendidos y vistos como sospechosos. Pero además creo que probablemente nos encontramos por primera vez en mucho tiempo en una situación en la que el Estado tiene recursos y voluntad de implementar políticas públicas para promover el desarrollo, pero aún somos incapacesde comprender que las grandes reformas sociales no ocurren de la noche a la mañana, toman su tiempo, requieren desarrollar capacidades de gestión en los diferentes niveles de gobierno, requieren de la negociación entre múltiples actores y de interlocutores más o menos serios, organizados y legítimos, de la formación de consensos amplios, del desarrollo de funcionarios especializados y ¿por qué no? bien pagados, que sean capaces de poner en marcha estas reformas .
Sinceramente yo no se si de haber ganado alguna de las nuevas agrupaciones que se sitúan a la izquierda del APRA se estaría avanzando más rápidamente en la implementación de las reformas sociales que necesita urgentemente Perú, pero sospecho que si estas agrupaciones no son capaces de alcazar al menos un 1% de los votos del electorado nada nos garantiza su eficacia a la hora de gobernar. De otro lado tampoco creo que la derecha, aunque predominasen en ella las tendencias demócrata cristianas hubiese sido capaz de hacer un gobierno mejor. Entonces ¿que otra alternativa queda? ¿El fujimorismo? ¿El humalismo? ¿El outsider chiflado de turno financiado por Chávez?
Independientemente de las críticas y la desconfianza que podamos tener los peruanos en Alan (sobre todo quienes formamos parte de la “generación de la leche Enci”), existen algunas políticas concretas que en el futuro tendrán gran impacto y que diarios como El País jamás menciona. Hace un par de días la prensa peruana informó por ejemplo que el proyecto para universalizar la salud pública ya está en marcha y que en tres meses se implementará tomando como piloto las cuatro regiones mas pobres del país, la propuesta -que me parece revolucionaria en América Latina y que contaría con asesoría española pero que curiosamente fue ignorada por El País-, pasa por unificar los diferentes seguros sanitarios en una sola red de atención pública a la que tendran acceso todos los peruanos.
Otra meta que planea alcanzar el actual gobierno para el 2011 es acabar con el analfabetismo. También es conocido que los proyectos para ferroviarizar Perú tienen prioridad y que se vienen construyendo 4Km de autopistas diarias. Sin embargo ninguna de estas noticias ha sido recogida por El País, pero no es solo esta información la que obvia este diario, sino que tampoco toma en cuenta aquella que le podría interesar a un periódico de centro derecha como por ejemplo el que Perú haya obtenido recientemente el grado de inversión de Fitch Ratings (lo que si se resaltó con bombos y platillos dos meses después en el caso de Brasil, cuando obtuvo el de Standard and poor’s) o que hace unas semanas el banco JP Morgan le haya calificado como seguno país en la región con menor riesgo para la inversión, sólo por debajo de México y dos puntos por encima de Chile. La pregunta del millón de dólares es ¿por qué desinforma el diario El País cuando se trata del caso peruano?
Para más información ver: las declaraciones del director del Banco Mundial para los países andinos recogidas por la prensa peruana el mismo día que apareció el artículo de El País diciendo exactamente lo contrario y el Informe Técnico del Instituto Nacional de Estadística sobre la pobreza en Perú del año 2007 , elaborado con asesoría técnica del Banco Mundial y del BID entre otros organismos internacionales.
-
Archivos
- Noviembre de 2009 (1)
- Octubre de 2009 (3)
- Agosto de 2009 (2)
- Julio de 2009 (1)
- Enero de 2009 (2)
- Diciembre de 2008 (2)
- Noviembre de 2008 (2)
- Octubre de 2008 (5)
- Septiembre de 2008 (2)
- Agosto de 2008 (2)
- Junio de 2008 (2)
- Mayo de 2008 (1)
-
Categorías
- América Latina
- Celebraciones
- Ciudadanía
- Criollismo
- Cultura
- Derechos del consumidor
- Derechos Humanos
- Desarrollo rural
- España
- Estado de bienestar
- Europa
- Galicia
- Gastronomía
- Inmigración
- Lima
- Literatura
- Madrid
- Perú
- Política
- Política y sociedad en España y Europa.
- Política y sociedad en Perú y América Latina.
- Sobre inmigración
- Tengo Morriña
- Turismo
- Uncategorized
-
RSS
Subscripciones RSS
RSS de los Comentarios
