La gata de la lonja…

blog de Jessica Bensa

¡Todavía ocurre en el siglo XXI! ¿y la izquierda? bien, gracias!

El mes pasado el Perú no firmó una declaración de la ONU para despenalizar la homosexualidad en el mundo, alinénadose por omisión con países que incluso la castigan con la cárcel o la muerte. (Ver artículo de Fernando Vivas en El Comercio). ¿Las razones? (aparentemente) presiones de la iglesia Católica sobre Torre Tagle, de ser cierto esto, habría que preguntarse  ¿hasta cuando nuestra política exterior va a estar influida por el fundamentalismo de algunos sectores de la iglesia católica? ¿En que clase de democracia vivimos si se le niega la libertad de opción sexual a las personas?  Y ¿donde estan los izquierdistas que critican la “derechización del APRA” que no salen a defender los derechos de los ciudadanos? ¿O es que para cierto tipo de izquierda peruana para ser progre solo hay que usar camisetas del che, bolsa incaica  y oponerse al mercado? No puedo creer que en mi país  gente  que se dice más bien de derechas como Vargas Llosa o Jaime Bayly, sean los únicos que defiendan las libertades ciudadanas y  critiquen el conservadurismo de ciertos sectores de la iglesia. Asi estamos.

Enero 8, 2009 Publicado por Jessica Bensa | Ciudadanía, Derechos Humanos, Perú, Política | | 2 comentarios

España cuéntame ¿cuál es tu sueño?

Los Pactos de la Moncloa

Los Pactos de la Moncloa

 

Estas fechas son especiales para mí por motivos personales, pero por estos días también se celebra el aniversario de la Constitución de 1978. Hace treinta años que en este país que me acoge se logró la transición a la democracia después de cuatro décadas de régimen franquista. Es difícil para un extranjero  que vive en la España actual imaginar que en un pasado no tan lejano  la sociedad española se enfrentó a cambios tan trascendentales como consolidar la democracia, construir un Estado del Bienestar, salir de su aislamiento nacionalista y equipararse con el resto de Europa.  Recuerdo lo emocionantes que fueron para mí las clases de Santos Juliá y J. Pereira  sobre la inserción de España en el mundo contemporáneo y cómo disfruté viendo las series sobre la Transición Española  que me prestó Dani, (me engancharon tanto que las ponía todas las noches en  mi habitación del colegio de África). Últimamente  estoy disfrutando igual de “Cuentame como pasó”,  sus personajes me han ayudado a comprender las vivencias y sentimientos de las distintas generaciones de Españoles que experimentaron el camino hacia la libertad, cuáles fueron y son sus alegrías y temores, cuántos elementos de la cultura franquista se han superado y hasta donde puede rastrearse aún los rezagos de otros en la mentalidad y actitudes de la gente. 

Definitivamente estamos ante una sociedad que soñó con la libertad, que  alcanzó  la democracia y avanzar hacia la cohesión social abriendo unas oportunidades únicas de progreso, de acceso a la educación y a un Estado del Bienestar a sus ciudadanos, un país que rápidamente pasó de exportar emigrantes a recibir inmigración. Y sin embargo a veces me da la impresión de que en ese proceso se hubiese perdido un poco el norte  tal vez por falta de autoestima o porque aquellas épocas de pobreza, autoritarismo  y aislamiento están todavía muy vivas en los recuerdos de la gente. Pareciera que los españoles no se creen lo que han logrado. Me pregunto que ha pasado con el sueño español en medio del consumismo, de la búsqueda desesperada por demostrar un estatus, de unas clases medias que prefieren sostener unos niveles de vida ficticios a golpe de crédito o peor aún de la prolongación de la dependencia eterna de los padres. Cual es el nexo entre esa generación que trabajaba duro y luchaba por la libertad y la España actual donde el trabajo parece  un castigo, que hay que hacer de mala gana mientras esperamos que llegue el puente o la jubilación y donde el esfuerzo para progresar no se valora socialmente sino que se castiga y se  envidia.

Y por supuesto ya, desde mi posición de inmigrante me pregunto ¿cual es el sueño que me ofrece esta sociedad?  porque hasta ahora en los discursos de la gente, de la izquierda y la derecha, lo único que escucho es que los inmigrantes somos bienvenidos para “hacer los trabajos que los españoles no quieren”. Sobre la base de este discurso general que nos ubica socialmente en la servidumbre luego se pueden encontrar matices, desde los que gustarían de una servidumbre sin derechos hasta los más progresistas que defienden que tengamos acceso al Estado del Bienestar, pero eso sí, que no osemos sentirnos integrados como para criticar o reclamar nada  porque entonces se nos recordará oportunamente que en nuestro país de origen todo es peor. Un concepto de la integración bastante particular , plasmado en la normativa y  que no reconoce al inmigrante posibilidad alguna de progreso, de movilidad social, de hecho lo que se promueve  (en el reglamento de extranjería y en el imaginario social) es que permanezca por siempre en el mismo trabajo, pero al mismo tiempo se le pide que se integre en una sociedad que hace de la movilidad social (entendida solo como obtención de estatus más no como esfuerzo e igualdad de oportunidades) uno de sus  valores fundamentales, ¿entonces en qué quedamos?

En fin que conmemorar estas fechas y lo que significó la Constitución de 1978 a pesar de estas contradicciones es una ocasión especial que me recuerda lo que me motivó a  venir a este país y  me permite seguir admirandolo como ejemplo de libertad y progreso, como testimonio de que cambiar las cosas por  difícil que parezca siempre es posible. Es  lo que de alguna manera, a pesar de las decepciones -que no son pocas-  me impulsa a continuar.

Diciembre 9, 2008 Publicado por Jessica Bensa | Ciudadanía, España, Estado de bienestar, Inmigración | | 3 comentarios