La gata de la lonja…

blog de Jessica Bensa

España cuéntame ¿cuál es tu sueño?

Los Pactos de la Moncloa

Los Pactos de la Moncloa

 

Estas fechas son especiales para mí por motivos personales, pero por estos días también se celebra el aniversario de la Constitución de 1978. Hace treinta años que en este país que me acoge se logró la transición a la democracia después de cuatro décadas de régimen franquista. Es difícil para un extranjero  que vive en la España actual imaginar que en un pasado no tan lejano  la sociedad española se enfrentó a cambios tan trascendentales como consolidar la democracia, construir un Estado del Bienestar, salir de su aislamiento nacionalista y equipararse con el resto de Europa.  Recuerdo lo emocionantes que fueron para mí las clases de Santos Juliá y J. Pereira  sobre la inserción de España en el mundo contemporáneo y cómo disfruté viendo las series sobre la Transición Española  que me prestó Dani, (me engancharon tanto que las ponía todas las noches en  mi habitación del colegio de África). Últimamente  estoy disfrutando igual de “Cuentame como pasó”,  sus personajes me han ayudado a comprender las vivencias y sentimientos de las distintas generaciones de Españoles que experimentaron el camino hacia la libertad, cuáles fueron y son sus alegrías y temores, cuántos elementos de la cultura franquista se han superado y hasta donde puede rastrearse aún los rezagos de otros en la mentalidad y actitudes de la gente. 

Definitivamente estamos ante una sociedad que soñó con la libertad, que  alcanzó  la democracia y avanzar hacia la cohesión social abriendo unas oportunidades únicas de progreso, de acceso a la educación y a un Estado del Bienestar a sus ciudadanos, un país que rápidamente pasó de exportar emigrantes a recibir inmigración. Y sin embargo a veces me da la impresión de que en ese proceso se hubiese perdido un poco el norte  tal vez por falta de autoestima o porque aquellas épocas de pobreza, autoritarismo  y aislamiento están todavía muy vivas en los recuerdos de la gente. Pareciera que los españoles no se creen lo que han logrado. Me pregunto que ha pasado con el sueño español en medio del consumismo, de la búsqueda desesperada por demostrar un estatus, de unas clases medias que prefieren sostener unos niveles de vida ficticios a golpe de crédito o peor aún de la prolongación de la dependencia eterna de los padres. Cual es el nexo entre esa generación que trabajaba duro y luchaba por la libertad y la España actual donde el trabajo parece  un castigo, que hay que hacer de mala gana mientras esperamos que llegue el puente o la jubilación y donde el esfuerzo para progresar no se valora socialmente sino que se castiga y se  envidia.

Y por supuesto ya, desde mi posición de inmigrante me pregunto ¿cual es el sueño que me ofrece esta sociedad?  porque hasta ahora en los discursos de la gente, de la izquierda y la derecha, lo único que escucho es que los inmigrantes somos bienvenidos para “hacer los trabajos que los españoles no quieren”. Sobre la base de este discurso general que nos ubica socialmente en la servidumbre luego se pueden encontrar matices, desde los que gustarían de una servidumbre sin derechos hasta los más progresistas que defienden que tengamos acceso al Estado del Bienestar, pero eso sí, que no osemos sentirnos integrados como para criticar o reclamar nada  porque entonces se nos recordará oportunamente que en nuestro país de origen todo es peor. Un concepto de la integración bastante particular , plasmado en la normativa y  que no reconoce al inmigrante posibilidad alguna de progreso, de movilidad social, de hecho lo que se promueve  (en el reglamento de extranjería y en el imaginario social) es que permanezca por siempre en el mismo trabajo, pero al mismo tiempo se le pide que se integre en una sociedad que hace de la movilidad social (entendida solo como obtención de estatus más no como esfuerzo e igualdad de oportunidades) uno de sus  valores fundamentales, ¿entonces en qué quedamos?

En fin que conmemorar estas fechas y lo que significó la Constitución de 1978 a pesar de estas contradicciones es una ocasión especial que me recuerda lo que me motivó a  venir a este país y  me permite seguir admirandolo como ejemplo de libertad y progreso, como testimonio de que cambiar las cosas por  difícil que parezca siempre es posible. Es  lo que de alguna manera, a pesar de las decepciones -que no son pocas-  me impulsa a continuar.

Diciembre 9, 2008 Publicado por Jessica Bensa | Ciudadanía, España, Estado de bienestar, Inmigración | | 3 comentarios

Las políticas de retorno de Esperanza Aguirre

                                                                       

         

          No, no me estoy refiriendo a la inmigración, sino a la memoria de aquellos tiempos allá por los años 1990s cuando en Latinoamérica vivimos la fiebre del neoliberalismo y las privatizaciones. Cuando se nos decía que  el Estado no debía gestionar los servicios sino garantizarlos y que para ello era menester privatizarlo todo,  hasta nuestra alma,  siempre en nombre de la eficiencia y  la libertad de elección, en fin,  que había que terminar con la burocracia porque el Estado debía de ser mínimo.  Hace 18 años, (y en Chile incluso hace más de 25) se nos ”vendieron” éstas ideas como innovadoras, como lo super ultra plus moderno que había que aplicar  para desarrollarnos. Ingenuamente  yo me preguntaba  si nuestros gobernantes eran idiotas, pues me daba cuenta de que la empresa privada con todo derecho se dedica a hacer negocios y a maximizar ganancias ¿como así pues por amor al arte  iba a invertir en sectores que no le serían rentables, por ejemplo en dar cobertura sanitaria a las personas mayores o con enfermedades crónicas, a quienes no tienen recursos para pagar sus servicios, en  construir carreteras y escuelas en zonas rurales alejadas, etc, etc, etc? ¿Por qué  tanta fiebre privatizadora?

           En Perú lo llegamos a descubrir 10 años después (cuando ya nos habían dejado con una mano adelante y otra atrás), resulta que las privatizaciones dejaron unas comisones millonarias que contribuyeron a montar la red de corrupción  fujimontesinista y la repartija de sacos con plata a todo dios que fuese necesario controlar. Con esto no pretendo decir que la señora Aguirre sea de la misma calaña, (semejante idea no se nos ocurre), pero sí advertir que en el mejor de los casos debe tratarse  de una señora muy ingenua  y que desconoce lo que sucedió en Latinoamerica hace veinte años, ( o como decían los implicados en la trama de corrupción fuimontesinista “desconoce mayormente”). Tal vez ella cree que privatizandolo todo  mejorará la vida de los madrileños.  Desde aquí me gustaría recomendarle que en estos temas de las privatizaciones o concesiones a terceros hay que andarse con mucho ojo, no vaya a ser que por algún descuido  ocurran problemas como el escándalo del Petrogate en Perú , que además develó otra trama de manipulación de influencias en el sector salud para favorecer a una empresa  madrileña (Icuatro) dedicada a la construcción de hospitales y provisión de equipos médicos, empresa que curiosamente  también opera en España.

          Después de mi experiencia con casi todos los servicios privados que he contratado aquí y muy, muy  especialmente con Telefónica, debo decir que se me ponen los pelos de punta cuando dicen que piensan privatizar el agua (ni Fujimori se atrevió a hacerlo en Perú en sus mejores momentos), o la gestión de la salud  (me imagino llamando a un número 902 para poner mi reclamación porque me operaron mal y escuchando toda clase de melodías) o la educación que es lo que en la práctica hace cuando recorta presupuestos a la universidad pública y prioriza la contratación de centros concertados. Es bueno sentirme como en casa aquí en Madrid, pero señora Aguirre por favor, no exagere!

Octubre 15, 2008 Publicado por Jessica Bensa | Estado de bienestar, Madrid, Política | | 3 comentarios