Las políticas de retorno de Esperanza Aguirre
No, no me estoy refiriendo a la inmigración, sino a la memoria de aquellos tiempos allá por los años 1990s cuando en Latinoamérica vivimos la fiebre del neoliberalismo y las privatizaciones. Cuando se nos decía que el Estado no debía gestionar los servicios sino garantizarlos y que para ello era menester privatizarlo todo, hasta nuestra alma, siempre en nombre de la eficiencia y la libertad de elección, en fin, que había que terminar con la burocracia porque el Estado debía de ser mínimo. Hace 18 años, (y en Chile incluso hace más de 25) se nos ”vendieron” éstas ideas como innovadoras, como lo super ultra plus moderno que había que aplicar para desarrollarnos. Ingenuamente yo me preguntaba si nuestros gobernantes eran idiotas, pues me daba cuenta de que la empresa privada con todo derecho se dedica a hacer negocios y a maximizar ganancias ¿como así pues por amor al arte iba a invertir en sectores que no le serían rentables, por ejemplo en dar cobertura sanitaria a las personas mayores o con enfermedades crónicas, a quienes no tienen recursos para pagar sus servicios, en construir carreteras y escuelas en zonas rurales alejadas, etc, etc, etc? ¿Por qué tanta fiebre privatizadora?
En Perú lo llegamos a descubrir 10 años después (cuando ya nos habían dejado con una mano adelante y otra atrás), resulta que las privatizaciones dejaron unas comisones millonarias que contribuyeron a montar la red de corrupción fujimontesinista y la repartija de sacos con plata a todo dios que fuese necesario controlar. Con esto no pretendo decir que la señora Aguirre sea de la misma calaña, (semejante
idea no se nos ocurre), pero sí advertir que en el mejor de los casos debe tratarse de una señora muy ingenua y que desconoce lo que sucedió en Latinoamerica hace veinte años, ( o como decían los implicados en la trama de corrupción fuimontesinista “desconoce mayormente”). Tal vez ella cree que privatizandolo todo mejorará la vida de los madrileños. Desde aquí me gustaría recomendarle que en estos temas de las privatizaciones o concesiones a terceros hay que andarse con mucho ojo, no vaya a ser que por algún descuido ocurran problemas como el escándalo del Petrogate en Perú , que además develó otra trama de manipulación de influencias en el sector salud para favorecer a una empresa madrileña (Icuatro) dedicada a la construcción de hospitales y provisión de equipos médicos, empresa que curiosamente también opera en España.
Después de mi experiencia con casi todos los servicios privados que he contratado aquí y muy, muy especialmente con Telefónica, debo decir que se me ponen los pelos de punta cuando dicen que piensan privatizar el agua (ni Fujimori se atrevió a hacerlo en Perú en sus mejores momentos), o la gestión de la salud (me imagino llamando a un número 902 para poner mi reclamación porque me operaron mal y escuchando toda clase de melodías) o la educación que es lo que en la práctica hace cuando recorta presupuestos a la universidad pública y prioriza la contratación de centros concertados. Es bueno sentirme como en casa aquí en Madrid, pero señora Aguirre por favor, no exagere!
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